Mis seguidores! Los volví a abandonar... Es que la semana pasada estuve viajando mucho! Pero no se preocupen, para compensar sale doble.
Empecemos por München, también conocida como Munich. El miércoles de la semana pasada mis colegas me depositaron (casi literalmente) en la "salida correcta" de la estación de tren central, encaminada directamente hacia el hostel en el que pasaría la noche.
Baby obedeció las indicaciones, se dirigió a dejar sus petates, para luego emprender una caminata que le llevaría todo el día, recorriendo parte ciudad.
Baby comenzó por el centro, como corresponde, el cual le resultó "demasiado" céntrico. Repleto de negocios donde adquirir toda clase de souvenires alusivos, tardo mucho, pero mucho tiempo en pasear por sus calles, ya que tuvo que detenerse a mirar con mucha atención cada reloj cucú, cada muñequito, cada choppcito... cada huevada, dicho mal y pronto.
Caminando y caminando llegó a el centro del centro, donde se localiza el Rathaus, también conocido como ayuntamiento (no se adelanten a sacar conclusiones como ya lo hice yo, "rat" viene de asesoramiento, consejo; haus: casa). Como podrán ver es un edificio como para perder las bombachas, como quien diría. Lo cual me dejó reflexionando sobre algo. Johanna me señaló que en Salzburg el Rathaus es muy pequeño, comparado con las muchas y magníficas iglesias, lo que de algún modo señala la relación de poder entre la iglesia y el poder civil. Aparentemente en München la historia ha sido otra, porque este edificio es impresionante.
Baby continuó su camino y a la vuelta de una esquina, se encontró con una gran feria en medio del centro de la ciudad. Negocios de comidas, embutidos, frutas y verduras, especias, hasta arreglos en "paja" al mejor estilo Puerto de Frutos del Tigre. Mesitas con gente almorzando al solcito invernal, alguna que otra cervecita. Muy pintoresco.
Baby caminó y caminó, fotografió y fotografió, hasta que tuvo que detenerse a descansar en el Englischer Garten, un parque enorme, muy bonito por cierto, situado también cerca del centro de la ciudad. Muchas gente paseando(se), paseando perros, paseando niños, andando en bici. Baby hasta pudo ver a un buen hombre circulando en kayak por un canal que corre por el medio del parque (es es serio, no es joda).
Y he aquí la prueba de vida... Baby relajando, muy bacana, en el Englischer Garten.
Después de mucho caminar, no se amanece más temprano, sino que se reponen fuerzas en la Hofbräuhaus, una de las más antiguas fábricas de cerveza de Munich. Toda una experiencia la cena, repleta de personajes y con una de las moralejas más grandes hasta el momento: si empezás a intentar interpretar el menú en alemán, seguis por el que está en inglés y elegis en base al plato más económico, tenés que comerte la salchicha blanca.
Nota del autor: con la mostaza dulce que me trajeron, la verdad que estaba bastaaaaante buena. Sólo es cuestión de cerrar lo' ojo', vió.
Para los que se estaban preguntando, el jueves me dediqué a tareas work-related. Sí, un poco trabajo también che!
Hummmm!! Comiendo salchicha blanca con mostaza dulce! ! Y aca no te gusta el tomate?
ResponderEliminarCómo cambian los gustos de la gente!
Besitos
Papito
Viste lo que hacen unos kilómetros? Igual sigue sin gustarme el tomate eh! jaja
EliminarBesooo!