Por dónde empezar? Venecia es lo que saben que es, pero mucho más impresionante y espectacular. He visto fotos, pero nada se compara con estar ahí. Amigos... a ahorrar, porque es asquerosamente cara, pero hay que pasarse aunque sea una tarde comiendo mucho gelato ahí.
Voy a decir que fue un fin de semana muy "emocional". Llegué el viernes por la tarde.
Después de muchas vueltas y contravueltas, por momentos pensé que iba a dormir en la estación de trenes. Había llevado datos de hostels pero después resultó que todos quedaban lejos (nuncá logré interpretar correctamente el mapa de Venecia en Google Maps), o no eran hostels (no crean todo lo que ven en internet) y una gentil señora de información turística me pasó unos valores muy por sobre mi presupuesto para el fin de semana de 178 euros por las dos noches en un hotel. Esta buena señora también me indicó que si tenía que seguir alguna de las direcciones de la lista, fuera hacia Lido.
En una apuesta al destino, me embarqué en un vaporetto a Lido, para descubrir sobre la marcha
que quedaba a una hora de navegación de la estación de trenes (mi única referencia hasta el momento). En el camino, me fui congelando lentamente, maldije a todas las parejitas apachuchadas porque "ay sí mi amor, qué romántica que es Venecia" (mensaje subliminal: gordo te extrañoooo!!!) y le rogué a la virgencita un milagro. Porque a veces las cosas resultan y todo simplemente fluye, en Lido encontré un hotel muy bonito, muy antiguo y muy vacío (estamos fuera de temporada), con una cuidadora nocturna muy dispuesta a hacer rebajas sin que yo pidiera mucho (tal vez era sólo mi expresión de preocupada) que me dejó una habitación de 465 euros la noche en temporara a ... 25. Una bicoca.
Me divertí mucho con los tanos. Son más como nosotros! Estas últimas semanas estuve rodeada de austríacos y alemanes. Tan correctos, tan silenciosos, nada fuera de lugar. Mientras que los tanos gritan, se gritan de una punta a la otra, se ríen, te hacen cómplice de sus comentarios, los nenes hacen berrinches y los padres los quieren tirar del vaporetto. O sea... más como nosotros.
Lo que definitivamente no pude hacer, porque cotiza en bolsa, fue el famoso paseo en góndola. Si bien hubo un par de tanos que me quisieron hacer un descuento, el "precio especial" no bajó de los 50 euros. Un regalo.
Realmente, vale la pena hacer el esfuerzo e ir. Miren que en este tiempo vi muchos lugares muy lindos, pero esto es otra cosa. Este lugar te emociona. No sé ni cómo explicarlo.
Ahora entiendo el énfasis que hizo mi viejo. Es una cosa de otro mundo...
Y para redonder, como no podía ser de otra manera, la prueba de vida. Baby a punto de tirarse del puente de Rialto porque se quedó sin monedas para comprar gelato!